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Tratamiento del COVID-19

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Tratamiento del COVID-19

La enfermedad COVID-19 producida por la infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ya se ha diseminado por todo el mundo.  Una de las principales consultas que se hacen los pacientes y medicos es ¿cuál es el tratamiento?

Primeramente hay repasar algunas cifras. Aunque la mortalidad global por COVID-19 está entre el 3 y 4%, del total de pacientes alrededor de un 20% de estos pacientes desarrollan neumonía una semana después de comenzar a tener síntomas, los cuales son  tos, fiebre, fatiga, cefalea y mialgias.

Se calcula que hasta un 25% de los pacientes sintomáticos muestra concentración baja de oxígeno en sangre (menos del 95%-97%), y eso implica que se requiere hospitalización y aporte de oxígeno a mayor concentración con mascarilla ventilatoria.

El 20% de los que tienen síntomas, la mitad de los cuales desarrollan síndrome de distrés respiratorio y requieren ventilación mecánica con intubación y un respirador. La mortalidad en intensivos por COVID-19 está aproximadamente en el 50%.

Desde que inició la epidemia y pandemia se ha evidenciado la extraordinaria transmisibilidad del SARS-CoV-2. Se tiene la teoría que la proteína de la envoltura viral denominada S (“spike”) es activada de una forma exclusiva por otra proteína humana conocida como furina. Esta propiedad única potenciaría la unión del virus al receptor de la angiotensina II, que exhiben las células de los alveolos pulmonares.

          

También se sabe ahora que el receptor del SARS-CoV-2 no sólo está presente en las células de los alveolos pulmonares, sino también en la lengua. Entre otras cosas esto explicaría al menos cuatro aspectos del virus que traen de cabeza a los científicos: i) la alta susceptibilidad a la infección; ii) la elevada transmisibilidad con la tos o simplemente al hablar; iii) la pérdida del gusto –disgeusia– y del olfato –anosmia– que a menudo experimentan los pacientes; y iv) la inflamación de la lengua que manifiestan muchos enfermos.

Tratamiento para el COVID-19

Aunque por ahora no existe un tratamiento antiviral específico para COVID-19, los medicos están utilizando varios fármacos de forma experimental y/o con uso “heróico”, algunos con algo de eficacia para evitar el agravamiento del paciente. Entre estos está  un antirretroviral utilizado para tratar el VIH, el lopinavir/ritonavir (Kaletra®). Sin embargo, de momento no hay evidencia suficiente de su efectividad y tiene un elevado riesgo de interacciones con otros medicamentos, además de poder producir molestias abdominales y diarrea.

Otros antivirales en estudio para tratar la infección por SARS-CoV-2 son el remdesivir y el favipiravir. En cualquier caso, los antivirales generalmente sólo tienen una ventana estrecha de actividad, dado que la mayoría de casos sintomáticos de COVID-19 se autolimitan en 7-10 días. Puede suceder como con el oseltamivir en la gripe, que únicamente acorta los días de enfermedad, siempre y cuando se inicie  temprano el tratamiento. La parte positiva es que los antivirales podrían reducir el riesgo de progresión a formas graves de COVID-19.

      

Tratamiento a domicilio

Para los pacientes sintomáticos de edad inferior a 60 años, ausencia de ahogo y con acompañamiento familiar, la evolución de la enfermedad puede hacerse en el domicilio, con tratamiento sintomático y controles médicos telefónicos periódicos. Esta medida para los casos leves evita aglomeraciones en servicios sanitarios y el contagio. Además, permite mejorar la atención a los que más lo necesitan.

La fiebre y la tos deben combatirse con tratamiento sintomático esto es, hidratación abundante y acetaminofén, 1 comprimido 500mg cada 6-8h.

La hidroxicloroquina es un medicamento que se ha utilizado para tratar  la malaria y ha demostrado dos propiedades de interés frente al COVID-19. Por un lado, parece tener un efecto antiviral, disminuyendo la replicación viral tras la endocitosis en las células infectadas. Por otro lado, la hidroxicloroquina actúa como anti-inflamatorio bloqueando la activación de macrófagos y linfocitos T. De este modo, aminora la tormenta de citoquinas pulmonar que desencadena la infección viral.

En respuesta a la infección viral pulmonar, se produce un exudado inflamatorio en los alveolos del pulmón. Puede haber sensación de falta de aire (disnea). Junto a la tos, puede aparecer expectoración mucopurulenta. Por eso a medida que pasan los días aumenta el riesgo de sobreinfección bacteriana. En estos casos, la prescripción de antibióticos puede ser beneficiosa. Una buena opción es recurrir a la azitromicina con una pauta de 1 comprimido de 500 mg diario durante 5 días. Otra alternativa es levofloxacino, en dosis de 1 comprimido diario de 500 mg durante 7 días.

Por supuesto, esta terapia a domicilio debe hacerse bajo supervisión médica. Desde casa, las nuevas tecnologías permiten una interacción directa y útil entre médico y paciente, una alternativa válida a la entrevista presencial en estos momentos. Pero al paciente le debe quedar claro que, si la disnea empeora o aparecen otros síntomas, debe buscar asistencia medica inmediata.

 

 

Dr. Israel H. Cedeño G.

 

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Coronavirus y nutrición para las defensas

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Coronavirus y nutrición para las defensas

Con la aparición de la enfermedad COVID-19 producida por un nuevo coronavirus, llamado SARS CoV2, que afecta principalmente el sistema respiratorio produciendo cuadros similares al resfriado y la influenza o gripe; llama la atención de muchos el tema de ¿cómo fortalecer mis defensas (sistema inmunológico)?

       

Actualmente se presenta en la población mundial una situación complicada frente al COVID-19. Primeramente debemos saber que  no tenemos anticuerpos que puedan prevenir la infección por el nuevo coronavirus, además  no existe aun  una vacuna. Además, hay que tomar en cuenta la existencia de un grupo vulnerable, como es el de los mayores de 60 años y enfermos crónicos, que hoy en día y dada la alta expectativa de vida actual en la mayoria de los paises, es una cantidad considerable de personas. Por esto el consejo nutricional es parte clave en este preciso momento.

       

Existe evidencia científica, a partir de los estudios en animales de experimentación y en humanos, sobre el papel beneficioso que tiene la nutrición antioxidante para conseguir que nuestro sistema inmune funcione de forma adecuada. El consejo general es comer una dieta rica, equilibrada y coloreada con especial énfasis en frutas y verduras, con el fin de aumentar la ingesta de antioxidantes y los nutrientes asociados, y así aumentar, teóricamente,  nuestras, defensas.

Es importante recordar la diferencia entre población susceptible y población vulneravle. Susceptible es toda persona que está expuesta a un riesgo y que puede, en este caso, contagiarse y enfermar por COVID-19; vulnerable es esa persona que además de tener riesgo de enfermermarse, tiene mayor riesgo de hacerlo gravemente y morir.

En cuanto a esta población vulnerable, el consejo es incrementar la ingesta de ciertos micronutrientes a través de suplementos, en particular, zinc (30 mg - 220 mg/día), vitamina E (134 mg - 800 mg/día), vitamina C (200 mg - 2 g/día) y especialmente, para aquellos que presentan bajos los niveles de vitamina D, se recomienda una ingesta de 10 μg - 100 μg/día. 

      

Se ha observado que estos micronutrientes son capaces de mejorar la inmunidad específica, precisamente la encargada de generar más anticuerpos. Es cierto que todavía no ha dado tiempo a realizar la investigación sobre la protección o alivio que estas medidas nutricionales puedan ejercer contra la infección por el COVID-19. Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, estas recomendaciones tienen sentido para fortalecer el sistema inmune y la salud de la población antes, durante y después de la infección por el COVID-19.

Las medidas de prevención como el lavado de manos, uso de pañuelos, atención medica pronta y QUEDARSE EN CASA, son de gran relevancia, pero también lo es una adecuada nutrición y suplementación para mejorar las espectativas de prevenir enfermedad grave. Ciertamente es importante también considerar que no se deben tomar suplementos sin la adecuada guía profesional, ya que incluso las vitaminas y suplementos tomados en exceso o de forma inadecuada pueden tener efectos adversos nocivos para la salud, siendo esto contraproducente con el efecto deseado.

 

Dr. Israel H. Cedeño González

 

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Lesiones en el corredor

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Lesiones del corredor
 
Correr, ayuda a mantener la salud y condición física, pero además representa riesgo de lesiones, aun haciendolo de forma disciplinada y correcta.
 
Cada vez mas  aumenta el número de personas que salen a correr de forma regular,
pero la mayoría de la gente que lo practica no conoce todas las lesiones que puede provocar este deporte, siendo muy importante acudir a un profesional de la fisioterapia especializado en fisioterapia deportiva para poder evitar lesiones en el futuro.
 

Las lesiones más comunes entre los corredores son:
 
Rodilla del corredor
 
Esta lesión produce una inflamación del cartílago que encontramos en la parte posterior de la rótula, está localizada en el centro de la rodilla. Acostumbra a aparecer en corredores de largas distancias, en personas que están largos períodos sentados o bajando cuestas.
 
Fascitis plantar
 
Se trata de una inflamación de la fascia de la planta del pie. La fascia absorbe los impactos, si dichos impactos son fuertes y se dan de forma repetitiva pueden provocar la inflamación del tejido y provocar dolor.


 
Tendinitis del tendón de Aquiles
 
El tendón de Aquiles une los gemelos con el talón, como causa de un esfuerzo excesivo, una técnica de correr incorrecta o demasiada tensión se inflama provocando una tendinitis del tendón de Aquiles.
 
Periostitis tibial
 
El dolor se focaliza en la zona de las espinillas. Es provocado, mayoritariamente, por el impacto sobre las piernas, también pueden influir la postura y la técnica de carrera. Se trata de una inflamación del periostio que es el tejido que recubre el hueso, en este caso en la tibia.
 
Síndrome de la banda iliotibial
 
El dolor provocado por esta lesión aparece en la parte lateral de la rodilla, su causa es el rozamiento de forma repetida de la banda iliotibial con el fémur.
Acostumbra a darse en personas que están empezando a practicar el running aunque también puede aparecer el corredores que hayan cambiado sus zapatillas, que hayan aumentado los quilómetros muy rápido o que se entrenen en pista o bajando cuestas.
 
Fractura por estrés
 
La fractura por estrés es una de las lesiones más graves de los corredores. Esta lesión se produce a través de un proceso lento y de forma progresiva, con la repetición de los impactos de la carrera se producen pequeñas roturas en el hueso, estas pequeñas roturas pueden desencadenar una fractura completa del hueso por estrés.


Salir a correr puede provocar también dolor en la zona lumbar a causa del impacto, entre otras dolencias.
Es importante que en el momento en que decidimos empezar a practicar el running, o cualquier otro deporte, acudamos a un profesional para que nos dé unas directrices para adquirir unos buenos hábitos que nos ayudarán a evitar lesiones y así practicar mejor el deporte escogido.
 
 

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¿Son realmente necesarios los suplementos?

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¿Son los suplementos realmente necesarios?
 

Los suplementos nutricionales son un clásico de los botiquines en nuestro país. Muchos de nosotros hemos tomado en algún momento al menos un complejo multivitamínico, pero lo preocupante es que en muchos casos se hace sin prescripción médica.
 
En algunos países se han realizado encuestas encontrando que entre personas de 18 y 74 años de edad por sus hábitos nutricionales y han descubierto que en promedio el 30% de los encuestados declaró estar tomando en ese momento algún tipo de suplemento, estos resultados se pueden extrapolar a Panamá, aunque probablemente sean mas altos debido a la cultura consumista del panameño, independiente de su situación socioeconómica.
Los más consumidos son los supllementos de calcio, omega 3, magnesio-potasio, vitamina D, multivitamínicos, vitamina C, hierro y los de vitamina B. Otro dato curioso  es que usualmente aquellos consumidores que tienen mejores hábitos alimenticios son los que optan más por este tipo de productos.
 
Según varias autoridades innternacionales de salud y en mi opinión personal, los suplementos alimenticios, cuando no hay enfermedad asociada o desnutrición, son completamente INNECESARIOS y suponen un gasto de dinero inútil para el consumidor.


 
Cuidado con tomar de mas…
 
Además de innecesarios pueden resultar, en algunos casos, dañinos para nuestra salud. Por ejemplo, en el caso del calcio, dosis elevadas pueden ocasionar hipercalcemia, que se manifiesta con estreñimiento, náuseas, arritmias y cólicos y piedras renales. Unos síntomas muy parecidos a los de la sobredosificación de vitamina D. Pasarse con el potasio y el magnesio puede ocasionar alteraciones digestivas, neuromusculares y del sistema nervioso central además de arritmias cardiacas. En el caso de la vitamina A, en exceso, puede provocar cansancio, alteraciones hepáticas, pérdida de peso, estreñimiento, dermatitis, abortos y malformaciones fetales. Y la ingesta desproporcionada de vitamina E puede provocar alteraciones de la coagulación.
 
Entonces, ¿en qué casos están indicados los suplementos? De acuerdo con los especialistas, cuando, a pesar de seguir una dieta equilibrada, existen deficiencias de uno o varios nutrientes en el organismo. Pero estos déficits deben ser correctamente diagnosticados con las pruebas pertinentes por parte del médico de atención primaria o de un médico especialista que nos orientará en el tratamiento.
 
Las causas más comunes de esta falta de vitaminas y/o minerales son el consumo reducido de estos nutrientes (dietas desequilibradas, falta de recursos económicos), las pérdidas intestinales (enfermedades digestivas, procesos quirúrgicos) o el mal aprovechamiento por parte del organismo.
 
Los expertos aseguran que con una alimentación variada y equilibrada es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales diarios. No debemos obsesionarnos con los suplementos nutricionales si hacemos una dieta variada, rica y equilibrada. En todas las tiendas podemos encontrar magníficos productos frescos, de temporada, ricos nutricionalmente y sabrosos, que son una excelente fuente  de vitaminas y minerales.
 
Dónde encontar vitaminas y minerales en la dieta
 
1.- Calcio: La leche, los lácteos en general, son la fuente más eficiente de calcio, el mineral que necesitan nuestros huesos para mantener su densidad. También se encuentra en las sardinas y anchoas, en los vegetales de hoja verde, como acelgas,  o espinacas; legumbres (garbanzos, lentejas y habichuelas) y en frutos secos como la almendra.
 
2.- Omega 3: El omega 3 es grasa, pero de la buena. Su consumo se ha relacionado con una mejor salud cardiovascular: disminuye los triglicéridos, puede contribuir a mantener los niveles normales de colesterol, tiene un efecto hipotensor y actúa como vasodilatador. Otros estudios han asociado su ingesta con un efecto protector a nivel neurológico e incluso en problemas oculares como la retinopatía o la degeneración macular. La fuente principal de estos ácidos grasos es el pescado azul (salmón, caballa, atún, sardinas, boquerones), aunque también está presente, en menor proporción, en pescados blancos, aceites vegetales, nueces y verduras. Con dos raciones de pescado azul a la semana podemos adquirir la cantidad necesaria de omega 3.
 
3.- Magnesio: Este mineral es esencial para la asimilación del calcio y de la vitamina C, La mayor parte del magnesio de la dieta proviene de los vegetales. Puede encontrarse en frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces), legumbres (garbanzos, guisantes, lentejas), acelgas, espinacas, maíz, chocolate, pan integral, y en los langostinos y gambas.
 
4.- Potasio: Interviene en la contracción muscular durante la actividad física, pero también es un importante protector del corazón. El tomate, las frutas secas, las legumbres, los aguacates, los champiñones, y las frutas y verduras en general son buenas fuentes de este mineral. Cinco raciones diarias de vegetales cubren las necesidades de potasio.
 
5.- Vitamina D: La vitamina D contribuye a la absorción del calcio y juega un papel importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. Una deficiencia de esta vitamina puede llevar a enfermedades de los huesos como osteoporosis o raquitismo. La encontramos en la yema de huevo, pescados azules (salmón, atún y caballa) o en la leche y el queso. También se obtiene a través de la exposición al sol.
 
6.- Hierro: Una de sus principales funciones es transportar el oxígeno a las células. La falta de este mineral es lo que provoca anemia ferropénica. Lo contienen en gran proporción las almejas, carnes rojas, el hígado o los pistachos. Se absorbe mejor el que procede de animales. Lo ideal es que cuando comamos un alimento rico en este mineral tomemos otro con vitamina C porque mejora su aprovechamiento.
 
7.- Vitamina B: Las vitaminas del grupo B son B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6, B7 (biotina), B12 y ácido fólico. Contribuyen al proceso de obtención de energía de la comida y la formación de glóbulos rojos. Se encuentra en el pescado, pollo, ternera, huevos y productos lácteos. Los vegetales de hojas verdes y habichuelas también las contienen.
 
 
Dr. Israel H. Cedeño-González

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