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¿Son realmente necesarios los suplementos?

Escrito por Israel Cedeño
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¿Son los suplementos realmente necesarios?
 

Los suplementos nutricionales son un clásico de los botiquines en nuestro país. Muchos de nosotros hemos tomado en algún momento al menos un complejo multivitamínico, pero lo preocupante es que en muchos casos se hace sin prescripción médica.
 
En algunos países se han realizado encuestas encontrando que entre personas de 18 y 74 años de edad por sus hábitos nutricionales y han descubierto que en promedio el 30% de los encuestados declaró estar tomando en ese momento algún tipo de suplemento, estos resultados se pueden extrapolar a Panamá, aunque probablemente sean mas altos debido a la cultura consumista del panameño, independiente de su situación socioeconómica.
Los más consumidos son los supllementos de calcio, omega 3, magnesio-potasio, vitamina D, multivitamínicos, vitamina C, hierro y los de vitamina B. Otro dato curioso  es que usualmente aquellos consumidores que tienen mejores hábitos alimenticios son los que optan más por este tipo de productos.
 
Según varias autoridades innternacionales de salud y en mi opinión personal, los suplementos alimenticios, cuando no hay enfermedad asociada o desnutrición, son completamente INNECESARIOS y suponen un gasto de dinero inútil para el consumidor.


 
Cuidado con tomar de mas…
 
Además de innecesarios pueden resultar, en algunos casos, dañinos para nuestra salud. Por ejemplo, en el caso del calcio, dosis elevadas pueden ocasionar hipercalcemia, que se manifiesta con estreñimiento, náuseas, arritmias y cólicos y piedras renales. Unos síntomas muy parecidos a los de la sobredosificación de vitamina D. Pasarse con el potasio y el magnesio puede ocasionar alteraciones digestivas, neuromusculares y del sistema nervioso central además de arritmias cardiacas. En el caso de la vitamina A, en exceso, puede provocar cansancio, alteraciones hepáticas, pérdida de peso, estreñimiento, dermatitis, abortos y malformaciones fetales. Y la ingesta desproporcionada de vitamina E puede provocar alteraciones de la coagulación.
 
Entonces, ¿en qué casos están indicados los suplementos? De acuerdo con los especialistas, cuando, a pesar de seguir una dieta equilibrada, existen deficiencias de uno o varios nutrientes en el organismo. Pero estos déficits deben ser correctamente diagnosticados con las pruebas pertinentes por parte del médico de atención primaria o de un médico especialista que nos orientará en el tratamiento.
 
Las causas más comunes de esta falta de vitaminas y/o minerales son el consumo reducido de estos nutrientes (dietas desequilibradas, falta de recursos económicos), las pérdidas intestinales (enfermedades digestivas, procesos quirúrgicos) o el mal aprovechamiento por parte del organismo.
 
Los expertos aseguran que con una alimentación variada y equilibrada es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales diarios. No debemos obsesionarnos con los suplementos nutricionales si hacemos una dieta variada, rica y equilibrada. En todas las tiendas podemos encontrar magníficos productos frescos, de temporada, ricos nutricionalmente y sabrosos, que son una excelente fuente  de vitaminas y minerales.
 
Dónde encontar vitaminas y minerales en la dieta
 
1.- Calcio: La leche, los lácteos en general, son la fuente más eficiente de calcio, el mineral que necesitan nuestros huesos para mantener su densidad. También se encuentra en las sardinas y anchoas, en los vegetales de hoja verde, como acelgas,  o espinacas; legumbres (garbanzos, lentejas y habichuelas) y en frutos secos como la almendra.
 
2.- Omega 3: El omega 3 es grasa, pero de la buena. Su consumo se ha relacionado con una mejor salud cardiovascular: disminuye los triglicéridos, puede contribuir a mantener los niveles normales de colesterol, tiene un efecto hipotensor y actúa como vasodilatador. Otros estudios han asociado su ingesta con un efecto protector a nivel neurológico e incluso en problemas oculares como la retinopatía o la degeneración macular. La fuente principal de estos ácidos grasos es el pescado azul (salmón, caballa, atún, sardinas, boquerones), aunque también está presente, en menor proporción, en pescados blancos, aceites vegetales, nueces y verduras. Con dos raciones de pescado azul a la semana podemos adquirir la cantidad necesaria de omega 3.
 
3.- Magnesio: Este mineral es esencial para la asimilación del calcio y de la vitamina C, La mayor parte del magnesio de la dieta proviene de los vegetales. Puede encontrarse en frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces), legumbres (garbanzos, guisantes, lentejas), acelgas, espinacas, maíz, chocolate, pan integral, y en los langostinos y gambas.
 
4.- Potasio: Interviene en la contracción muscular durante la actividad física, pero también es un importante protector del corazón. El tomate, las frutas secas, las legumbres, los aguacates, los champiñones, y las frutas y verduras en general son buenas fuentes de este mineral. Cinco raciones diarias de vegetales cubren las necesidades de potasio.
 
5.- Vitamina D: La vitamina D contribuye a la absorción del calcio y juega un papel importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. Una deficiencia de esta vitamina puede llevar a enfermedades de los huesos como osteoporosis o raquitismo. La encontramos en la yema de huevo, pescados azules (salmón, atún y caballa) o en la leche y el queso. También se obtiene a través de la exposición al sol.
 
6.- Hierro: Una de sus principales funciones es transportar el oxígeno a las células. La falta de este mineral es lo que provoca anemia ferropénica. Lo contienen en gran proporción las almejas, carnes rojas, el hígado o los pistachos. Se absorbe mejor el que procede de animales. Lo ideal es que cuando comamos un alimento rico en este mineral tomemos otro con vitamina C porque mejora su aprovechamiento.
 
7.- Vitamina B: Las vitaminas del grupo B son B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6, B7 (biotina), B12 y ácido fólico. Contribuyen al proceso de obtención de energía de la comida y la formación de glóbulos rojos. Se encuentra en el pescado, pollo, ternera, huevos y productos lácteos. Los vegetales de hojas verdes y habichuelas también las contienen.
 
 
Dr. Israel H. Cedeño-González

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