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Medicamentos para el colesterol: Las Estatinas y su riesgo

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Varios organisamos e investigadores han advertido, tras realizar varios estudios sobre el uso y abuso de las estatinas que se utilizan para reducir el colesterol, que hay que evitar recetar estos fármacos de manera indiscriminada. Y es que, aunque en algunos casos el beneficio de tomarlos es mayor que los riesgos, no hay que olvidar que provocan una serie de efectos colaterales en el organismo.

¿QUÉ OCURRE AL TOMAR MEDICAMENTOS PARA EL COLESTEROL?

No hay ningún medicamento que sea completamente inocuo para el organismo.  Cuando el médico decide recetar un medicamento debe  valora si es mayor el beneficio que el riesgo de tomarlo tomando en cuenta el historial de cada paciente.

Es por eso que es tan importante que siempre sea el médico quien prescriba el medicamento, nunca, por "inofensivo" que te parezca el fármaco, debes medicarte por tu cuenta.

En caso de las estatinas, pueden afectar de las siguientes formas:

Dan lugar a dolores musculares

Hasta el 30% de las personas que se medican con estatinas para controlar sus niveles de colesterol en sangre sufren dolores musculares a diario, sobre todo en la espalda, pantorrillas, glúteos y muslos.

Aunque no debes dejar esta medicación por tu cuenta sino que debe ser el médico quien te lo aconseje, llegado el caso, estas molestias musculares desaparecen a las dos semanas de dejar el tratamiento con estatinas.

Los dolores musculares aún pueden ser más fuertes si te estás tratando con otros medicamentos.

Afectan al sistema digestivo

Puesto que estos medicamentos ponen a prueba a tu hígado –y en algunos casos lo dañan–, es normal que aparezcan también todo tipo de alteraciones digestivas. Es frecuente sufrir digestiones lentas, malestar abdominal o reflujo. De hecho, cuando se toman de forma regular, se recomienda someterse a exámenes periódicos para comprobar que las enzimas hepáticas (transaminasas) no se han alterado.

Alteran el sueño y la memoria

Confusión, olvidos y pérdida de memoria son algunos otros síntomas que notan las personas tratadas con estatinas. Por suerte, estas alteraciones cognitivas desaparecen cuando se suspende el tratamiento.

Alteración deldescanso nocturno, así como mareos, visión borrosa, erupciones cutáneas y dolores de cabeza forman parte también de las quejas de los pacientes que toman estatinas.

Si aparecen, háblalo con tu médico porque deben evaluar si las molestias son tan fuertes y constantes como para justificar el cambio de tratamiento anti-colesterol.

Pueden desencadenar la diabetes

Según algunos estudios, esta es otra de las consecuencias que puede producir el tratamiento con estatinas, y sucede si se toman a largo plazo durante más de 4 años y en dosis elevadas.

Riesgo de cataratas

Un estudio publicado en la revista JAMA Oftalmology demostró que quienes toman estatinas tienen un 27% más riesgo de sufrir este problema ocular. Si tienes antecedentes y te dan la opción de cambiar de hábitos para controlar el colesterol sin medicamentos, sigue el consejo.

¿CUÁNDO HAY QUE TOMAR ESTATINAS?

En EE. UU., donde la "cultura de los buenos hábitos" es escasa, cada vez se recetan más. En nuestra región, el 30 a 40% de las personas que tienen colesterol alto solo usan fármacos para bajarlo.

Sin embargo, en un alto porcentaje de casos, el colesterol se controla con dieta y ejercicio. Y según las estadísticas internacionales el 34% de los que toman estatinas tienen menos de 240 mg/dl de colesterol, unos niveles fácilmente modificables (en la mayor parte de casos donde no hay otras patologías asociadas) cambiando de hábitos.

Los médicos suelen recetar estatinas en situaciones como:

  • Si se suman varios factores de riesgo. Si además de tener el colesterol elevado sufres diabetes, tienes la presión sanguínea alta, eres fumador, sedentario y los hábitos de vida no son suficientes para controlar estos aspectos, es probable que el medico valore recetarte estatinas para reducir tu riesgo cardiovascular.
  • Si el colesterol elevado es "familiar" y su nivel es muy elevado (suele diagnosticarse durante la infancia). En ese caso la "fábrica" de colesterol en el organismo está alterada y genera demasiada cantidad. Por eso, aunque se controle la dieta en estos casos, a veces no se logra reducir los lípidos.
  • Según los niveles de las transaminasas. El tratamiento con estatinas eleva las transaminasas, que intervienen en la función del hígado. Por ello, si estas están elevadas antes de iniciar el tratamiento, conviene valorar si conviene tomar estatinas, o no. Es un valor que aparece en los exámenes de sangre.

Recuerda, una dieta balanceada y ejercicio físico te puede ayudar a controlar los niveles de colesterol, evitando la exposición a los posibles efectos secundarios de los medicamentos. 

 

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Salud al Viajar

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Salud al Viajar

Viajar puede aumentar sus posibilidades de enfermarse. Un viaje largo puede aumentar su riesgo de trombosis venosa profunda. Tras llegar a su destino, su cuerpo necesita tiempo para adaptarse al agua, la comida y al aire de otros lugares. El agua en los países en desarrollo puede contener virus, bacterias y parásitos que causan malestares estomacales y diarrea. Aumente su seguridad usando solo agua de botella para beber, hacer hielo o cepillarse los dientes. Si consume agua de la llave, hiérvala o use tabletas de yodo. El envenenamiento por alimentos también puede ser un riesgo. Coma solo alimentos cocidos o servidos calientes. Evite frutas y vegetales que no hayan sido lavados o que tengan su cáscara.

Si va a viajar fuera del país, también es posible que necesite vacunarse o tomar medicinas preventivas. Las que necesite dependerán del lugar del país del mundo que visite, la época del año, su edad, el estado general de su salud y las vacunas que ya le hayan dado. Consulte a su médico cuatro a seis semanas antes de viajar. La mayoría de las vacunas necesitan tiempo para ser eficaces.

Las principales vacunas que debe aplicarse o reforzar son:

  1. Fiebre amarilla
  2. Sarampión / Rubeola
  3. Difteria
  4. Influenza
  5. Hepatitis A, B

Antes de viajar, planifique.

Compruebe si necesita inmunizaciones o vacunas, mencionadas anteriormente,  para las áreas que va a visitar. Consulte a su médico al menos 6 semanas antes de irse. Algunas vacunas no alcanzan la máxima protección hasta aproximadamente 6 semanas después de recibir las dosis.

Hágase chequeos médicos y dentales antes de su viaje. Sea consciente de los problemas de salud que pueda tener. Averigüe acerca de los medicamentos que pueda necesitar llevar al viaje.

Averigüe lo que su seguro de salud pagará si consulta a un médico mientras está en otro país. Lleve cantidad suficiente de los medicamentos que toma regularmente, en sus envases originales. También lleve recetas adicionales para los medicamentos. Lleve las recetas médicas de sus anteojos. Use un brazalete de información médica, si es necesario.

Lleve un kit de primeros auxilios. No todos los elementos que se enumeran a continuación son necesarios. Puede personalizar su kit en base a lo que pueda necesitar para un lugar específico. Puede incluir:

  • Sus medicamentos recetados, en sus envases originales.
  • Medicamentos para la diarrea y el malestar estomacal.
  • Antibióticos recetados que puede tomar en caso de tener diarrea del viajero.
  • Un medicamento de venta libre para el malestar estomacal.
  • Antiácido para la indigestión.
  • Medicamentos para la tos y el resfrío.
  • Medicamentos para el dolor (aspirina, acetaminofén, naproxeno o ibuprofeno).
  • Descongestivos y antihistamínicos para las alergias (fórmula que no produce somnolencia).
  • Ungüento antibiótico.
  • Vendas adhesivas.
  • Crema de hidrocortisona.
  • Apósitos adhesivos para las ampollas.
  • Protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 15 y bálsamo labial.
  • Medicamento para mareos (dimenhidrinato).
  • Tijeras, pinzas, cortaúñas, navaja, termómetro y un espejo.
  • Toallitas para las manos y desinfectante de manos.

 

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Lumbalgia

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Lumbalgia

La lumbalgia es el dolor localizado en la parte inferior o baja de la espalda, cuyo origen tiene que ver con la estructura músculo-esquelética de la columna vertebral.

Esta patología afecta tanto a personas jóvenes, como adultas y mayores y aparece tanto en trabajos sedentarios, como en aquellos que implican un gran esfuerzo físico.

Aproximadamente el 80 por ciento de la población ha tenido o tendrá alguna lumbalgia durante su vida y hasta el 70 por ciento de los jóvenes antes de cumplir los 16 años han experimentado este dolor de espalda.

Causas

El dolor de la lumbalgia aparece por un mecanismo neurológico que implica la activación de los nervios que transmiten el dolor y el desencadenamiento de la contractura muscular y la inflamación. A veces, también puede conllevar la compresión de la raíz nerviosa.

Ese mecanismo puede desencadenarse por una alteración de la estructura de la columna vertebral, como la hernia discal o la degeneración importante de la articulación intervertebral, pero, en la mayoría de los casos no se puede llegar a averiguar la causa inicial que lo desencadena, y se atribuye a dolor por contractura o sobrecarga muscular.

Síntomas

Las manifestaciones más comunes de la lumbalgia son el dolor local o irradiado, la inflamación y la presencia de contracturas musculares.

Por otra parte, según el grado de afectación y compresión radicular se pueden producir alteraciones de la sensibilidad (anestesia, hipoanestesia, hiperestesia, hormigueo, etc.) y alteraciones del movimiento (paresia, parálisis, entre otras).

Prevención

Para evitar el dolor de espalda es recomendable hacer ejercicio o, en todo caso, mantenerse físicamente activo, evitar el sedentarismo, adoptar una actitud mental valiente ante el dolor y cumplir las normas de higiene postural destinadas a realizar las actividades cotidianas de forma que la espalda soporte la menor carga posible”, explica a CuidatePlus Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs.

Los expertos adeucen, en general, que pueden incrementar algo el riesgo de padecer dolores de espalda aquellos que someten al cuerpo a vibraciones, los que requieren movimientos de flexoextensión o torsión y los que obligan a mantener posturas de flexión o hiperextensión. Sin embargo, la realización de ejercicios físicos que desarrollen una musculatura compensada puede paliar los efectos adversos.

Tipos

En la actualidad no existe una clasificación específica de la lumbalgia. No obstante, muchos especialistas distinguen dos categorías:

Lumbalgia específica: En este tipo se incluyen los diagnósticos de lumbalgia con causa conocida, aproximadamente el 20 por ciento de los casos.
 
Lumbalgia inespecífica: Supone el 80 por ciento restante e incluye todos los casos en los que no se conoce la causa específica que provoca el dolor.
 

Diagnóstico

Las fuentes de información más importantes para conocer las causas del dolor de espalda son la historia clínica y la exploración física del paciente.

El resto de pruebas (radiológicas, analíticas o funcionales) sólo tienen valor si los resultados se corresponden con los de la exploración física. Dado que algunas son dolorosas y otras entrañan ciertos riesgos, desde Gestoso recomienda recurrir a ellas sólo cuando los resultados del interrogatorio o la exploración física determinan su conveniencia.

Tratamientos

Se recomiendan:

Medidas generales
Evitar el reposo en la cama, si es posible
El paciente debe evitar el reposo en la cama como tratamiento del dolor de espalda. Si el dolor obliga a guardarlo, debe ser lo más corto posible. Los estudios realizados demuestran que esta medida retrasa la recuperación.

Mantenerse tan activo como sea posible
Los expertos señalan que el paciente debe mantener el mayor grado de actividad que le sea posible e intentar normalizarlo tan pronto como pueda.

Higiene postural: Evitar la sobrecarga de la espalda
Durante el episodio doloroso, el paciente debe intentar mantener el ritmo de actividad dentro de la normalidad pero, siempre evitando la sobrecarga de la espalda.

 

Tratamiento farmacológico
Se aplica en tres fases:

Fase 1: Al principio, y especialmente si el dolor no es muy intenso y sólo afecta a la espalda -y no hay dolor irradiado a brazo o pierna-, se recomienda usar analgésicos.
Fase 2: Si los analgésicos no son eficaces se debe valorar su sustitución por antiinflamatorios no esteroideos. En general, no se recomienda su uso más de 14 días seguidos.
Fase 3: Si no es suficiente para controlar el dolor, el especialista deberá valorar añadir una tanda corta de relajante muscular, durante menos de 1 semana.
Intervención neurorreflejoterápica (NRT)
Si el dolor de espalda, con o sin dolor irradiado, persiste tras 14 días de tratamiento farmacológico, está indicado realizar una intervención NRT.

También se aconseja como opción en aquellos casos en los que el tratamiento farmacológico está contraindicado, como las mujeres embarazadas.

Si la primera intervención NRT consigue la desaparición total de la sintomatología y la normalización de la exploración física, no es necesario repetirla salvo que en el futuro reaparezcan nuevos episodios dolorosos. En el caso de que se consiga una mejoría parcial o transitoria se puede volver a realizar hasta conseguir una completa y definitiva. Si no consigue ningún efecto, no tiene sentido volver a intervenir.

Ejercicios
En los pacientes que no han vuelto a sus actividades habituales tras 6 semanas debe intentarse comenzar una pauta de ejercicio.

Inicialmente pueden intentar actividades suaves y genéricas, como andar o nadar, para evitar que se debilite la musculatura. Más tarde pueden iniciarse ejercicios específicos para la espalda.

Una vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio y la higiene postural disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis.

Cirugía
En los pacientes en los que existen criterios específicos de selección, en casos concretos de hernia discal, estenosis espinal o espondilolistesis o escoliosis progresiva en niños o adolescentes, los especialistas pueden valorar la realización de una cirugía.

La rizolisis puede plantearse en un pequeño subgrupo de pacientes crónicos si se seleccionan muy rigurosamente con unos criterios específicos.

Terapia comportamental
Está indicada en los pacientes crónicos y en aquellos en que puedan existir factores psicosociales que aumenten el riesgo de cronificación.

Otros datos

Pronóstico

En general, el 85 por ciento de las lumbalgias tiene buen pronóstico y aproximadamente el 15 por ciento de ellas se cronifican y tienen una difícil solución.     

    

 

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Ejercicio Físico y prevención

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Enfermedades que se previenen con actividad física

Hacer ejercicio no sólo permite mejorar el aspecto físico sino también la salud, reduciendo el riesgo de padecer varias enfermedades. Entérate cuáles. 

Hacer ejercicio físico tiene muchos beneficios en nuestra vida, tanto para nuestro aspecto físico como para nuestra salud, pero, ¿sabías que el mismo reduce el riesgo de padecer varias enfermedades?

Practicar actividad física por lo menos 30 minutos al día, además de darnos energía y cambiar nuestra imagen física, mejora nuestro ánimo y reduce el riesgo de padecer enfermedades como las siguientes:

1. Sobrepeso y obesidad: la acumulación anormal o excesiva de grasa es perjudicial para la salud.​ Caminar por lo menos 15 minutos y llevar una dieta balanceada ayuda a mantener un buen peso. 

2. Enfermedades cardíacas: son la principal causa de muerte en todo el mundo. Realizar actividad física previene la hipertensión y los altos niveles de colesterol, que derivan en problemas en el corazón.

3. Cáncer: expertos afirman  que las mujeres que realizan ejercicio moderado durante dos horas y media o una actividad intensa por 75 minutos a la semana tienen menor riesgo de padecer cáncer de mama. También ayuda a prevenir otras neoplasias. Falta evidencia clínica, pero igual no te hara daño hacer ejercicio

4. Diabetes: algunos estudios han sugerido que el ejercicio reduce en un 42% el riesgo de padecerla. Es que la actividad bajar el nivel de azúcar en la sangre y la presión arterial, así como el colesterol malo, aumentando el bueno. Además, mejora la capacidad del cuerpo para usar la insulina, entre otros beneficios que previenen la diabetes.

5. Osteoporosis: hacer ejercicio a cualquier edad es vital para tener huesos sanos, y es fundamental para la prevención de la osteoporosis. Fortalecer los huesos reduce las fracturas en un 17%.

                                                                           

6. Enfermedades oculares: una investigaciòn del Investigative Ophtalmology &Visual Science reveló que correr 4 kilómetros al día disminuye en un 19% el riesgo de degeneración macular.

7. Artritis: fortalecer los músculos que rodean las articulaciones es clave para prevenir la artritis, especialmente los de la rodilla. El ejercicio permite reducir el riesgo de desgaste de la articulación y prevenir lesiones, por eso gracias al movimiento que se realiza en cada sesión, las articulaciones y cartílagos se lubrican y mantienen flexibles.

8. Enfermedades mentales: mover el cuerpo aumenta el flujo de oxígeno al cerebro, lo que mejora la capacidad de aprendizaje, la concentración, memoria y el estado de alerta. El Alzheimer es el principal padecimiento que se cree se puede evitar con la actividad.

9. Estrés: el ejercicio, sobre todo al aire libre, permite liberar la tensión acumulada, por lo que tu humor mejora y te sentís más relajado.

10. Depresión y ansiedad: las endorfinas que se liberan cuando se hace ejercicio te hacen sentir feliz, lleno de energía y tranquilo.

 

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